Qué damos por sentado y qué no
Cuando hablamos de retención pasiva no hablamos de una funda que aprieta. La pieza sujeta porque la hoja se apoya en un molde pensado para su largo, su ancho en la base y el grosor del lomo. Si esos datos cambian, cambia el punto de contacto. Por eso pedimos medidas reales antes de cortar y no trabajamos con tallas genéricas: una diferencia de dos milímetros mueve dónde apoya la hoja y cómo sale con una sola mano.
Lo mismo pasa con la costura y con el material. La costura a mano con hilo encerado permite tensar punto por punto, y el punto de silla reparte el esfuerzo entre dos agujas en lugar de cargarlo sobre un solo hilo. El cuero curtido al vegetal no queda igual con el tiempo: se oscurece donde hay contacto, las vetas se marcan y los bordes toman un tono más profundo. Eso es pátina, no deterioro, y se acompaña con capas finas de grasa de abeja y cera carnauba. Nada de esto reemplaza el uso: una funda guardada no envejece igual que una que sale al campo todos los días.
- Aclaración sobre las medidas
- Tomamos las medidas que nos pasás vos. No corregimos ni redondeamos por nuestra cuenta: si el número no coincide con el molde, te lo decimos antes de coser.
- Aclaración sobre el grabado a fuego
- Se hace sobre cuero curtido al vegetal y queda como marca permanente. En una correa ajustable ubicamos el grabado después de definir el largo, para que no quede descentrado.
- Aclaración sobre el número de lote
- Cada pieza sale del banco de trabajo con su número de lote y una ficha de cuidados. El lote identifica la pieza, no un modelo de serie repetido.