Heirloom Holsters

Lo que se sostiene detrás de cada pieza

En esta página no vas a encontrar fechas ni etapas de un recorrido: no las tenemos registradas como para contarlas. Lo que sí podemos explicar es el criterio técnico que atraviesa cada funda que sale del banco de trabajo, y por qué ese criterio se nota recién con el uso.

Contanos qué pieza necesitás y con qué medidas

Para elegir el molde de retención pasiva conviene tener a mano el largo total de la hoja o la herramienta, el ancho en la base y el grosor del lomo. Si es una correa, el contorno real con la ropa puesta y la posición donde solés usar la hebilla. Con esos datos definimos la boca del molde, el refuerzo de costura y el largo de la tira antes de cortar.

También podés sumar si querés grabado a fuego y en qué parte ubicarlo, así queda centrado respecto al largo final. Escribinos por correo o llamanos y seguimos desde ahí.

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Av. Corrientes 1386, Piso 8, Oficina 802, Edificio Tornquist, C1043 Buenos Aires, Argentina

Qué damos por sentado y qué no

Cuando hablamos de retención pasiva no hablamos de una funda que aprieta. La pieza sujeta porque la hoja se apoya en un molde pensado para su largo, su ancho en la base y el grosor del lomo. Si esos datos cambian, cambia el punto de contacto. Por eso pedimos medidas reales antes de cortar y no trabajamos con tallas genéricas: una diferencia de dos milímetros mueve dónde apoya la hoja y cómo sale con una sola mano.

Lo mismo pasa con la costura y con el material. La costura a mano con hilo encerado permite tensar punto por punto, y el punto de silla reparte el esfuerzo entre dos agujas en lugar de cargarlo sobre un solo hilo. El cuero curtido al vegetal no queda igual con el tiempo: se oscurece donde hay contacto, las vetas se marcan y los bordes toman un tono más profundo. Eso es pátina, no deterioro, y se acompaña con capas finas de grasa de abeja y cera carnauba. Nada de esto reemplaza el uso: una funda guardada no envejece igual que una que sale al campo todos los días.

Aclaración sobre las medidas
Tomamos las medidas que nos pasás vos. No corregimos ni redondeamos por nuestra cuenta: si el número no coincide con el molde, te lo decimos antes de coser.
Aclaración sobre el grabado a fuego
Se hace sobre cuero curtido al vegetal y queda como marca permanente. En una correa ajustable ubicamos el grabado después de definir el largo, para que no quede descentrado.
Aclaración sobre el número de lote
Cada pieza sale del banco de trabajo con su número de lote y una ficha de cuidados. El lote identifica la pieza, no un modelo de serie repetido.

Lo que sostiene cada pieza antes de que la uses

En Heirloom Holsters no partimos de una talla genérica ni de un molde cerrado. La funda empieza a definirse cuando medimos tu cuchillo o tu herramienta: largo total, ancho en la base, grosor del lomo y el ángulo con el que sacás la pieza. De ahí sale el molde de retención pasiva, que sujeta por cómo se apoya la hoja adentro y no por cuánto aprieta el cuero. Es un criterio de oficio, no una receta fija, y por eso cada pieza se prueba con el objeto real antes de cerrar la costura.

Retención pasiva

El molde trabaja con el peso y la forma de la pieza. Si la hoja entra y sale con una sola mano y no se mueve cuando caminás, la boca está bien resuelta. Ajustamos el labio interno según el ángulo de extracción: no es lo mismo tirar hacia arriba que hacia adelante.

Costura a mano con hilo encerado

El punto de silla reparte la tensión entre dos agujas, así ningún tramo carga solo con el esfuerzo. En zonas de roce, como la boca de un portaherramientas o la trabilla de una correa, sumamos una segunda pasada de refuerzo y sellamos el remate con cera para que no se deshilache.

Cuero curtido al vegetal

Conserva parte de la estructura natural de la piel y reacciona al uso de manera visible: la superficie se oscurece donde hay contacto, las vetas se marcan y los bordes toman un tono más profundo. Eso es pátina, no deterioro, y se puede acompañar con capas finas de grasa de abeja y cera carnauba.

Medidas reales, no tallas

Antes de cortar anotamos el contorno con la ropa puesta y la posición habitual de la hebilla, porque una variación de dos milímetros cambia el punto de contacto. Si la pieza va a llevar herramientas colgadas, dejamos margen: el peso mueve el punto de apoyo.

Cada funda, estuche o correa sale del banco de trabajo con su número de lote, la ficha de cuidados con las medidas registradas y la opción de grabado a fuego ubicado después de definir el largo. Ese es el estándar que seguimos pieza por pieza.

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